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≫ Podredumbre por lluvia en caballos

Hoy vamos a tratar en nuestro ‘Blog De Raza’ un tema que puede afectar a nuestros caballos en la época más lluviosa del año, y que suele impactar bastante cuando se manifiesta. 

Y es que la primera vez que te encuentras con la podredumbre por la lluvia es muy probable que pienses que se trata de una afección de la piel que puede transmitirse de un caballo a otro, o que incluso sea zoonótica y se transmita a ti mismo. No te preocupes, no es así. Un caballo no puede padecer la pudrición por la lluvia desde el contacto con otro caballo y tampoco es como la tiña, que se puede transmitir a las personas u otras mascotas.

La pudrición causada por la lluvia es una infección bacteriana que causa costras en la piel y puede variar de pequeños bultos a romperse en llagas muy abiertas y llorosas, especialmente en la espalda, nalgas y extremidades inferiores. Algunos caballos parecen ser más susceptibles que otros a padecerla, y las condiciones climáticas influyen definitivamente. Una lluvia constante y fina cuando los caballos llevan sus gruesos abrigos de invierno de pelaje son la combinación perfecta para la pudrición por la lluvia. En ocasiones se asocia con caballos en mal estado, pero no siempre es así.

¿Cómo detectarla?

Una indicación de que el caballo puede estar pudriéndose con la lluvia es la presencia de una fina caspa gris cuando se cepilla el pelaje. Puede tener remolinos en el pelaje o estar en áreas pequeñas, especialmente en las zonas que hemos comentado, nalgas, espalda y extremidades. Si tiene costras, el vello puede crecer a través de ellas al principio y la escaldadura no se aprecia hasta que se producen las elevaciones en la piel. Al retirar el pelo de la costra, se levantará y apreciaremos debajo una piel cruda –o en carne viva- y exudante. Si se deja una infección sin tratar puede complicarse y convertirse en algo más serio.

¿Cuál es la causa de la podredumbre?

La escaldadura por lluvia tiene lugar cuando los caballos -que pueden estar o no en malas condiciones-, permanecen expuestos al clima húmedo y a condiciones de barro. Si la piel del caballo o pony permanece húmeda y sucia durante largos períodos de tiempo, se infecta con la bacteria. A veces, dentro de una manada cuidada de la misma manera, algunos caballos se verán afectados y otros no.

Las mismas condiciones y bacterias causan grasa en el talón.

¿Cómo se puede evitar?

Mantener a tu caballo limpio y seco ayudará a prevenir la escaldadura por lluvia. Durante el clima húmedo, asegúrate de que el caballo tenga refugio, o use una sábana o manta impermeable (y transpirable). Debemos tratar de que se resguarden en un cobertizo o establo para que se sequen completamente.

Y si el clima es además muy frío, una manta de lluvia puede no ser la mejor opción ya que mantendrá al caballo seco, pero impide la piloerección o lo que llamamos «piel de gallina», que ayuda al caballo a mantenerse caliente. Sería mejor mantenerle en el establo y ponerle una alfombra de invierno forrada que pueda ayudar a que se mantenga caliente sin sus defensas naturales.

También es recomendable recortarle el pelo. Así ayudarás a que se le seque antes, puesto que el pelo largo mantiene durante más tiempo la humedad cerca de la piel. Pero cuando le cortes el pelo, desinfecta bien el cortador para evitar que las bacterias que pueda haber ya en el animal se trasladen a otros, así como al resto de utensilios que utilices con tus caballos. 

¿Cómo se trata la podredumbre?

Cepilla suavemente y desenreda el pelo largo. Esteriliza las tijeras o recortadoras antes y después de usarlas. Se debe lavar las áreas afectadas con un antiséptico suave como el jabón de betadina, para después aplicar un tópico como una crema de óxido de zinc o un ungüento antiséptico. Hay varias lociones tópicas, líquidos y cremas disponibles en nuestra tienda De Raza: https://tiendahipicaderaza.es/146-heridas-cura-y-prevencion

Cualquier cepillo o equipo usado en un caballo con escaldadura por lluvia debe esterilizarse antes de usarlo en otro caballo. Puede ser más fácil mantener un conjunto separado de cepillos para cada caballo que se está tratando para evitar la contaminación cruzada.

Y si la piel está infectada, y no responde a los cuidados en unos días, debes llamar a tu veterinario para que realice un cultivo y tras analizarlo, prescriba la medicación más adecuada para curar al animal.

Durante el tratamiento, el caballo deberá mantenerse en condiciones secas y limpias. La higiene es muy importante siempre, pero especialmente cuando el equino está bajo de defensas por culpa de una infección. Y ten paciencia, porque pueden pasar varias semanas para que veas que su piel sana.

Esperamos que este artículo os haya resultado interesante, y ya sabéis que si tenéis alguna consulta, estamos a vuestra disposición en nuestra tienda de Collado Villalba (Madrid), en Facebook y en el email: deraza@tiendahipicaderaza.es 

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