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≫ La piroplasmosis: cómo tratar las mordeduras de garrapatas

Hoy traemos a nuestro Blog una de las dolencias más comunes en los caballos, que tiene especial incidencia en esta época del año: la piroplasmosis

Se trata de una enfermedad parasitaria transmitida por las mordeduras de las garrapatas que puede afectar a todos los équidos.

Los causantes de son los protozoos Babesia caballi y Theileria equi, unos pequeños parásitos que se pueden transmitir a través de más de 15 especies de garrapatas de los géneros Dermacentor, Hyalomma y Rhipicephalus.

Esta enfermedad es directamente proporcional a la presencia de garrapatas en la zona geográfica en la que nos encontremos y, por tanto, en aquellos lugares donde haya más garrapatas será más frecuente encontrarnos con piroplasmosis. Aunque podemos encontrarla en todo el mundo, se considera endémica en el sur y este de Europa, en Asia y en Latinoamérica, que son zonas con clima templado.

Por tanto, en España es muy frecuente que los caballos padezcan esta enfermedad, especialmente en las regiones con clima mediterráneo.

Como curiosidad, cabe señalar que aunque puede afectar a todos los équidos, se ha visto que en burros, mulas y cebras los signos clínicos aparecen menos frecuentemente que en los caballos.

¿Cómo puede contagiarse mi caballo?

La piroplasmosis se trasmite mediante la mordedura de la garrapata. Como hemos comentado antes, pueden trasmitir dos parásitos -Babesia caballi o Theileria equi-, pero también pueden estar coinfectados con los dos parásitos.

Las garrapatas infestadas con los protozoos se suben a los caballos y les muerden para alimentarse de su sangre. Normalmente se enganchan por las babillas y partes ventrales y después de alimentarse vuelven a caer al suelo, de modo que es muy difícil observar la garrapata en el caballo. Cuando se produce la mordedura, el protozoo pasa desde la garrapata a la sangre del caballo y lo infesta. Una vez que el Babesia caballi está en la sangre de los caballos entra en sus eritrocitos (glóbulos rojos) donde producirá el daño. Por su parte, el Theileria equi, además de llegar a los eritrocitos también afectará a los linfocitos (células de defensa del organismo)

Normalmente en las zonas endémicas los caballos son infestados jóvenes, su sistema de defensa controla a los protozoos y no muestra señales de padecer la enfermedad; permanecen cómo portadores asintomáticos. Esto significa que si una garrapata muerde a un caballo con piroplasmosis, el protozoo entrará en la garrapata y si ésta muerde a otro caballo podrá infestarle.

Por este motivo es fácil entender que se trata de una enfermedad altamente contagiosa en zonas endémicas. Si los portadores son sometidos a un proceso de estrés, si tienen otra enfermedad que les debilite o si se tratan con medicamentos inmunosupresores, pueden disminuir sus defensas y dejar que el protozoo se multiplique más rápidamente en su sangre, produciendo así la enfermedad y manifestando los signos clínicos.

¿Cómo actúa el protozoo en mi caballo?

Cuando el protozoo llega a la sangre de los caballos, se dirige hacia los eritrocitos y entra. Una vez dentro de la célula empieza a dividirse creando muchos más protozoos que luego salen todos de la célula donde se han multiplicado para afectar a muchas otras células sanguíneas. Este proceso hace que se destruyan los eritrocitos de la sangre (hemolisis) y el hecho de haber menos glóbulos rojos causará anemia al caballo, signo clínico principal de la piroplasmosis.

¿Qué signos muestra un caballo con piroplasmosis?

Como hemos dicho anteriormente, en las zonas endémicas la mayoría de caballos quedan con una enfermedad subclínica sin mostrar signos clínicos pero teniendo cantidades bajas de parásito en sangre, por lo que suponen un riesgo de transmisión para otros caballos o incluso si son madres gestantes pueden llegar a pasar el protozoo al feto durante el último tercio de la gestación.

Cuando la enfermedad es crónica, muestra signos inespecíficos como la inapetencia, pérdida de peso, bajo rendimiento, malestar y esplenomegalia. En cambio, cuando la enfermedad es aguda y hay una gran cantidad de parásito en sangre que el sistema inmune no puede controlar, los signos clínicos son más claros. En estos casos los caballos presentan fiebre (que puede exceder los 40ºC), anemia, ictericia, membranas mucosas congestivas, taquipnea, taquicardia, sudoración, edema de las extremidades y supraorbital, anorexia y ocasionalmente petequias y equimosis.

En los casos más severos los eritrocitos infestados pueden obstruir los pequeños vasos sanguíneos y producir un daño y disfunción orgánica, sobre todo se afectan el riñón y el hígado por la toxicidad de la hemoglobina. En estos casos se puede observar también como signos clínicos bilirrubinuria y hemoglobinuria. No obstante, como se inflaman las membranas mucosas y los pequeños vasos sanguíneos, también se pueden ver afectados los pulmones (neumonía), el tracto digestivo (cólico, constipación, diarrea o enteritis catarral) y el sistema nervioso central (ataxia o encefalitis). Por último, como complicaciones todavía más severas se podría dar una coagulación intravascular diseminada, un síndrome de respuesta inflamatoria sistémica e incluso la muerte.

¿Con qué enfermedades podemos confundir la piroplasmosis?

Hay enfermedades que presentan signos clínicos similares y con las que podríamos confundir esta enfermedad serían:

   - Anemia infecciosa equina

   - Púrpura hemorrágica

   - Anemia inmunomediada idiopática

   - Intoxicaciones

¿Cómo se diagnostica?

Si el veterinario sospecha que el caballo tiene una piroplasmosis aguda en base a los signos clínicos que presenta, debe extraer sangre y realizar pruebas de laboratorio, en las que se incluye un hemograma, un frotis sanguíneo y una serología o PCR, que serán las pruebas que nos dirán la cantidad de parásito que hay en sangre y si es necesario el tratamiento. Una vez que se establece un diagnóstico positivo se establece el tratamiento apropiado para cada caso.

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Esperamos que este artículo os haya resultado interesante, y ya sabéis que si tenéis alguna consulta, estamos a vuestra disposición en nuestra tienda de Collado Villalba (Madrid), en Facebook y en el email: deraza@tiendahipicaderaza.es 

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